Geografía Empresarial: Las Islas
Ningún hombre es una isla.
John Donne
Las islas son uno de los mayores peligros de la geografía empresarial. Al igual que sus homólogas del mundo físico, las islas de las empresas son territorios aislados y muchas veces misteriosos, dominados por habitantes celosos de su intimidad y reacios al cambio.
Los cementerios están llenos de hombres imprescindibles
Charles de Gaulle
De la misma manera que los súbditos ofrecen tributos a su gobernante, las islas proporcionan recursos valiosos para la empresa, pero, en muchas ocasiones, las posiciones de poder están invertidas. Si lo habitual es que el gobernante permita la existencia de los súbditos mientras estos cumplan sus obligaciones, en las islas empresariales es a la inversa. La isla realiza su trabajo, pero que no se le ocurra al director de turno tratar de influir en los resultados o el modo de trabajo, ya que los ecosistemas de las islas son sumamente delicados, y basta una ligera alteración, o incluso su mera sugerencia, para que el servicio que presta la isla deje de llegar puntualmente y con la calidad acostumbrada. Tal es el poder que adquieren los isleños al darse cuenta de que se han convertido en imprescindibles, que pueden llegar a verse como reyes de su pequeño territorio.
No utilices siervos hermosos
Proverbio Chino
Afortunadamente, ya han pasado los tiempos en los que "el informático" de la empresa hacia y deshacía a su voluntad, ocultando detalles intencionadamente con el fin de tener capacidad de presión hacia su director y poder hacer el truco de "como no me des lo que pido me voy y ahí te queda eso". Hoy en día no es habitual que la infraestructura informática de las organizaciones conforme una isla. Seguramente, todavía se dan casos, pero no es tan habitual como antaño. Si acaso, dicha infraestructura puede ser un archipiélago más o menos remoto, pero rara vez una isla.
Lo que sí es habitual es que las islas se encuentren en otros lugares, por ejemplo en aplicaciones que surgieron para solucionar un problema determinado y que se han convertido en indispensables. No es difícil encontrar ejemplos de recursos incorporados a las organizaciones que en inicio juegan un papel marginal, pero que poco a poco, van alcanzando mayor importancia sin que se tomen las medidas lógicas y necesarias para asegurar su continuidad.
Habitualmente, el resultado de esto es que un miembro determinado de la organización es la única persona con conocimiento detallado del funcionamiento de ese recurso. Así, el recurso se convierte en una caja oscura a la que todos miran con preocupación mientras piensan los problemas que tendrían si deja de funcionar correctamente o si la única persona que lo conoce decide irse de la empresa.
La aventura es falta de planificación
Roald Amundsen
La prevención de las islas no necesita grandes dotes de gestión ni conocimientos avanzados, tan solo sentido común. Elementos básicos organizativos como la clasificación de activos y la documentación de procedimientos y operaciones sirven para evitar la aparición de islas y para no sufrir cuando el rey de la isla decide dejar de trabajar en la empresa. También es importante evitar que el rey modifique los sistemas sin rendir cuentas, aquí son herramientas muy útiles la gestión de cambios y la rotación de tareas. De forma similar, los análisis de viabilidad antes de implantar un sistema o aplicación darán información valiosa sobre los recursos necesarios para su gestión y, por tanto conocer si existe riesgo de aparición de una isla.
La forma más rápida de terminar una guerra es perderla
George Orwell
Pero una cosa es prevenir su aparición, y otra muy distinta tener que sufrir una isla que ya existe. Pobre del director o responsable que se encuentre en su departamento con una isla de profundos cimientos y orgullosos habitantes, porque conseguir deshacerse de ella será duro y traumático. Desgraciadamente, no existen fórmulas que asistan en la desaparición de las islas, pero sí ciertas cualidades indispensables:
· Decisión: El conquistador de la isla debe estar decidido a invadirla y debe ser consciente de que será costoso y complicado, ya que probablemente deberá tomar decisiones impopulares en aras de un bien mayor, pero ¿qué conquistador no ha tenido que hacerlo?
· Apoyo de la dirección: Todos tenemos un jefe, y puede que al jefe no le importe que tengamos una isla en el departamento, así que habrá que convencerle. Afortunadamente, convencer a la dirección de que no es conveniente tener islas es sencillo, sólo hay que transmitir la misma sensación de peligro y desamparo que nos invade cada vez que pensamos en algún problema relacionado con la isla. La facilidad de lograr esto es directamente proporcional a la importancia de la isla para el negocio de la empresa.
· Recursos: Es probable que haya que invertir tiempo, dinero y recursos en construir un puente para que la isla deje de estar aislada. Un análisis de coste/beneficio será decisivo a la hora de saber si merece la pena afrontar la conquista o es mejor abandonarla hasta que se hunda en el océano. En cualquier caso, lo que nunca debería ser una opción es permitir que la isla continúe con su independencia.
¿Existen islas en tu empresa?, quizá tu seas un isleño.
| Comentarios |
|












